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Historia de la comunicación

Apuntes sobre la historia de los medios de comunicación masiva.

Historia de los medios de comunicación masiva

La historia de la comunicación se remonta a los orígenes de la humanidad, pero a partir del desarrollo de los medios impresos, numerosas transformaciones han revolucionado el modo en que los seres humanos comparten sus pensamientos.

Al pensar en las características particulares de cada MCS observamos que éstos tienen características semejantes más allá de la diversidad cultural. Podemos decir que los medios de comunicación constituyen un fenómeno global que, más allá de algunas diferencias naturales, trasciende las diferencias particulares de las distintas sociedades.

Para iniciar el estudio de los Medios de Comunicación Social desde un punto de vista histórico, resulta necesario realizar esta revisión desde cuatro aspectos:

  1. La tecnología
  2. El entorno socio-político
  3. Aspectos económicos y comerciales
  4. Realidad cultural: actividades, funciones y necesidades de una determinada sociedad.

La tecnología es, desde ya, una base sin la cual el MCS no sería posible, sin embargo, esta no es suficiente para que un medio adquiera presencia y se imponga en una sociedad. El contexto social y político constituirá un marco que regulará y dará a cada MCS una fisonomía particular. Los aspectos económicos son también importantes ya que es necesario establecer de qué manera se financiaría este nuevo fenómeno/servicio dado que su existencia siempre supone un costo. Finalmente, el entorno cultural cuya transformación surgirá como una consecuencia de los MCS. El fenómeno de la comunicación social permitió el estímulo y satisfacción de necesidades latentes en el seno de la sociedad.

Los libros

En su uso, el libro se percibe como un conjunto de contenidos distintos e innumerables, a la libre elección y utilización de los individuos. El suministro no está controlado abiertamente, aunque las librerías, las bibliotecas, los colegios y las familias desempeñan un papel. El libro es bastante independiente del lugar y del tiempo en cuanto al uso, y su contenidos también está poco constreñido por el tiempo histórico y el espacio geográfico. En cuanto a la segunda gran dimensión, la política, el libro está frecuentemente asociado con la libertad, aunque su potencialidad para la disidencia esté sujeta a limitaciones, goza de una especie de "aura" política, pese a ser escasos los libros que han tenido una importancia política directa. Además., por mucho que la principal orientación del contenido de los libros sea el entretenimiento y la fantasía, en el caso del libro predominan las asociaciones con la realidad, la moralidad, el arte y lo serio, más bien que lo contrario. En la dimensión de las relaciones sociales, la lectura es una actividad solitaria, pero que se presta a una gran participación y a una sensación de adhesión vicaria al autor, pese a que lo habitual sea la lejanía tanto en el espacio como el tiempo entre el autor y el lector. El libro no suele asociarse con el barrio ni con la localidad, sino con la nación o con alguna entidad mayor; con frecuencia es internacional o carece de localización social determinada. Organizativamente, la imagen del libro da "prioridad al mensaje", es "tecnológicamente baja" y está muy asociada con una profesión concreta, la de escritor, por muy mítica que sea tal profesión. McQUAIL, Denis, Introducción a la teoría de la comunicación de masas, Paidós Comunicación, Barcelona, 1983

La historia de los MCS modernos comienza con el libro impreso el cual fue desde muchos puntos de vista una revolución. Sin embargo, la impresión de libros inicialmente no fue más que una técnica capaz de reproducir en serie textos antiguos. Más tarde y lentamente comenzó a producirse un cambio de contenido: aparecen aspectos más prácticos y populares, de la vida secular, panfletos políticos y textos religiosos en lenguas vernáculas. El mundo medieval comenzaba a transformarse y la difusión de la imprenta jugó un papel muy importante en esta modificación que se produjo en la sociedad.

La prensa

El periódico es individual e independiente del tiempo y del espacio dentro de unos límites, pero difiere de todos los demás puntos, en cuanto al uso, del libro. El contenido no es unitario sino múltiple (el modelo des supermercado) e históricamente muy concreto y perecedero, y el suministro está muy dirigido y organizado por otros (la organización de la prensa). Su situación con respecto a las dimensiones de la libertad y control es similar a la del libro, pero el periódico es mucho más relevante para el poder estatal, dada la preponderancia de los contenidos políticos. La norma dominante es que el periódico debe ser libre y la imagen que tiene de sí mismo es de potencial oposición a la autoridad, al margen de cual sea la realidad cotidiana. Su definición en término de valores culturales y morales es ambigua prácticamente en el mismo grado que la del libro, lo que refleja los dos grandes modelos de periódicos: los de

élite o de partido, por una parte, y la prensa popular o de bulevar, por otra. El primero se orienta hacia lo real, lo moral y serio, aunque no tiene la imagen de arte. Incluso los periódicos populares rinden pleitesía aparente a su orientación hacia la realidad, sin lo cual no podrían pretender crear su opinión ni ser auténticos diarios.

La definición de periódico en la dimensión de las relaciones sociales diverge curiosamente de la del libro. La lectura del periódico es una actividad individual, pero pública, que tiene lugar en cafés y lugares públicos tanto o más que en las casas, de modo que constituye una especie de puente entre lo privado y lo público. Por lo demás, es muy variable, según las distintas formas. Puede ser un pilar de la firme adhesión a la localidad, la región o la nación. Pero la imagen predominante es la de un vínculo laxo, en concordancia con el carácter de servicio funcional y "secular" del periódico moderno. Al igual que el libro, el periódico da prioridad al mensaje, por distinto que sea el contenido, y la actual tecnología avanzada que se utiliza en la producción de los periódicos en realidad no ha alterado su imagen de "baja tecnología", creada probablemente hace uno o dos siglos. El status profesional del periodista es bastante incierto, pero tiende a centrarse en la idea del reportero en busca de noticias. Lo borroso de la definición profesional tiene cierto fundamento en la realidad y también en la complejidad del mundo de la prensa. McQUAIL, Denis, Introducción a la teoría de la comunicación de masas, Paidós Comunicación, Barcelona, 1983

Desde el desarrollo de la imprenta en Europa, hasta el nacimiento de los periódicos tal como los concebimos en la actualidad, transcurrido más de dos siglos. En realidad, contrariamente a lo que naturalmente se supone, el libro no es considerado un antecesor directo del periódico, el principal precursor parece haber sido la carta: específicamente, las cartas informativas cuya misión era anunciar acontecimientos importantes para el tráfico y el comercio internacional, circulaban por un aún rudimentario servicio de correos.

Los primeros periódicos, tenían en común las siguientes características:

  1. Frecuencia regular de publicación

  2. Objetivos comerciales: se sostenían a través de la venta

  3. Finalidad del contenido:
    3.1. Información 3.2.Documentación 3.3.Publicidad 3.4. Entretenimiento

  4. Carácter público

  5. Desconexión con fuentes identificables (excepto periódicos oficiales)

De alguna manera, podríamos afirmar que el periódico ha sido más innovador que el libro impreso ya que produjo el nacimiento de una nueva forma literaria, social y cultural (el discurso periodístico) aún cuando en el momento en que este proceso se iniciaba no fuera percibido como algo tan diferenciado.

La prensa y el poder político

Desde un principio, la prensa ha sido un adversario real o potencial del poder establecido, aunque desde el punto de vista del estado y de los intereses creados más que desde la realidad. En la historia de la prensa hay acontecimientos en los qué hubo enfrentamientos con el poder: medidas contra editores, directores y periodistas.

La prensa y los sectores populares

El desarrollo de la prensa comercial ha permitido a las clases populares el acceso a la información. No obstante, en la evaluación de este hecho deberán considerarse también otros factores como las mejoras tecnológicas, la alfabetización y la reducción de precios.

Cabe destacar que la penetración de la prensa en los sectores alejados de las clases dominantes se produce en la mayor parte de los casos después de la 1ra. Guerra Mundial.

La prensa y la élite

Se denomina fase "alto burguesa" al período que va desde mediados del siglo XIX hasta fines del siglo XX. Esta etapa fue el resultado de diversos acontecimientos y circunstancias que culminaron con el asentamiento de una clase capitalista conformada por profesionales.

Los principales rasgos de esta prensa "elitista" fueron:

  1. Independencia formal del estado y de otros grupos de interés

  2. Aceptación de la prensa dentro de la estructura social

  3. Institución prominente de la vida política y social

  4. Fuerte conciencia de responsabilidad social y moral

  5. Nacimiento de la profesión de periodista

La prensa comercial

La prensa de masas o prensa "comercial" se caracteriza principalmente porque:

  1. Es aprovechada como un negocio comercial rentable.

  2. La publicidad aparece como medio de financiación: el aviso publicitario tiene un costo que aumentará en proporción directa con la cantidad de lectores. Esto permite una reducción del precio de cada ejemplar lo que permite incrementar a su vez la demanda del periódico. El costo de la edición ya no es transferido a los lectores sino a los anunciantes.

Podemos afirmar que surge una nueva clase de periódico como consecuencia de la comercialización: más ligero, más entretenido y también, más sensacionalista. Surge la atención hacia los casos policiales, los escándalos públicos, la vida privada de las estrellas y otros asuntos similares, que son comunes para nosotros porque continúan hoy en día.

Lo destacable de esta etapa es que una enorme masa de lectores accede a la información y se interesa en ella, incluyéndose en ella sectores de bajos recursos y de menores posibilidades educativas.

El cine

En cuanto a la experiencia en el uso, el film/cinema sólo es comparable a la lectura en el sentido de que elegimos las unidades individuales de contenido: las historias fílmicas. Por lo demás, la situación difiere en lo tocante al suministro, que es limitado y se halla controlado por otros, en la naturaleza colectiva o social de la experiencia cinematográfica y en el alto grado de determinación espacio-temporal. No obstante, el repertorio cinematográfico tal vez comparta algunos rasgos con la literatura al distanciarse con frecuencia de sus determinantes espacio-temporales. Estos elementos de la definición del film/cinema están sufriendo cambios muy rápidos con la difusión de las videotecas particulares y las filmotecas, la gran cantidad de películas que pasa la televisión ha desfigurado ya la definición para las generaciones post-televisivas. El cine comercial nunca ha estado en realidad enteramente libre de control ni tampoco se ha considerado una amenaza política para la sociedad. Resulta bastante fácil de controlar, da6da la complejidad de la producción y las exigencias de la distribución. A veces da la sensación de optar por el conformismo, aunque tal vez no más que otros medios de comunicación. No suele considerarse próximo a los centros del poder político de la sociedad y su imagen tiende a ignorar o subvalorar el potencial político. EN la dimensión de los valores culturales y morales, el cine pertenece más que nada a la esfera de la fantasía, de lo no-moral, de lo no-artístico y de lo "divertido". Su potencial documental y sus relaciones con la experiencia real, si bien son evidentes dentro de espectro de sus contenidos, tienden a subordinarse a la generalizada asociación con lo exótico y, actualmente, tal vez con lo erótico. Las connotaciones de escapismo, glamour y estrellato se crearon desde muy al principio de la historia del cine y todavía parecen predominar. Como se ha señalado, ir al cine suele ser una actividad social o de grupo y se considera que favorece un alto grado de participación personal

en situaciones de ficción y de identificación con las estrellas y los protagonistas. En este último punto, existe cierta similitud con la lectura, pero por lo general falta la sensación de contacto con el autor o escritor, en parte como consecuencia, sin duda, del "star-systen" y de la nautraleza colectiva de la producción cinematográfica. Por lo que se refiere a la otra gran subdimensión de las "relaciones sociales", es obvio que las películas no tienen asociaciones locales; se sitúan en el nivel nacional o en el internacional, o bien carecen por completo de tal localización. Desde el punto de vista organizativo, el acento no recae tanto en el mensaje como en la producción, que conlleva enormes capitales y suele recibir gran publicidad. Pese a su complejidad técnica, el film no tiene imagen de "alta tecnología", pero el mundo del cine contiene elementos misteriosos y remotos. McQUAIL, Denis, Introducción a la teoría de la comunicación de masas, Paidós Comunicación, Barcelona, 1983

El cine nación a fines del siglo XIX y surgió como una novedad tecnológica, pero lo que ofrecía, apenas era nuevo por su contenido o por su función. El cine utiliza un nuevo recurso técnico para elaborar una antigua tradición del espectáculo: dramatizar historias, presentaciones musicales, humor y diversos trucos técnicos orientados al consumo popular.

De alguna manera, se puede decir que el cine surge como respuesta a las necesidades creadas por el "tiempo libre". Por otra parte, el cine representa una alternativa de entretenimiento relativamente accesible a sectores de menores recursos. En otras palabras, entretenimiento económico para poder disfrutar en familia de un nuevo tiempo libre.

Características que tuvieron importancia en el desarrollo del cine En primer lugar, el tradicional mundo del espectáculo se adecua a una nueva tecnología que satisface las necesidades de un mercado en expansión. En segundo lugar, el cine será utilizado como recurso propagandístico, esto surge como una consecuencia directa de la naturaliza misma del discurso cinematográfico, ya que este se caracteriza por:

  1. Imágenes realistas (que se suponen reales aunque sean ficción)
  2. Gran impacto emocional
  3. Alta popularidad

Estas características hacen posible la combinación de un mensaje didáctico con un entretenimiento, en otras palabras, la intencionalidad manipuladora se disfraza detrás del show.

Pero también aparecerá otra línea de desarrollo y ésta será la que le dará al cine el rótulo de séptimo arte: la aparición del cine artístico.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar el nacimiento del cine documental que iniciaba la tradición vinculada a la función educativa-formativa hoy tan elaborada por algunos medios audiovisuales.

La influencia de la TV y de Hollywood

El cine cambiará definitivamente como consecuencia del desarrollo de la televisión, pero no fue menos significativa la influencia de la industria cinematográfica norteamericana. Esto puede explicarse como un fenómeno de homogenización cultural y del predominio de una única definición de lo que hoy se entiende por cine y de lo que su mundo significa.

Puede pensarse no sin razón que la televisión ha capturado gran parte del público que pertenecía al cine. También la TV se ha quedado con la producción de documentales ya que estos se adecuan más a sus características. Sin embargo, lo artístico sigue estando más vinculado al cine que a la popular televisión.

La radio

Aunque en un principio "carecía de contenido", la radio ha merecido más de una definición a lo largo de sus sesenta años de existencia como medio de comunicación de masas, sobre todo a causa de los azares de su competencia con la televisión. En cuanto al uso, ha pasado de ser una forma de entretenimiento individual a serlo familiar, para volver a ser un instrumento individual adaptado a determinadas funciones, especialmente entre los jóvenes. También se está definiendo más que nunca como un acompañamiento de fondo habitual, una actividad difusa, a cuyas concretas unidades de contenido se les concede relativamente poco peso específico. Su uso es bastante independiente del lugar y del momento, pero el contenido está organizado por otros (pese al cada vez mayor número de emisoras entre las que elegir) al tiempo que es "de actualidad", y por lo tanto perecedero: consiste sobre todo en noticias y música del día. El lugar de la radio dentro de espectro político es variable, pero el uso que predomina en la mayoría de los países no es muy político. Aun así, tiene algunos usos políticos y suele estar sometida a regulaciones en las cuestiones que afectan a la política. Un elemento secundario de esta imagen la relaciona con las nociones de libertad y represión: atraviesa las fronteras con mayor facilidad que otros medios de comunicación, puede operar desde la ilegalidad, como la prensa, y cada vez se presta más a la comunicación a corta distancia entre individuos sin normativa legal.

En relación con los valores culturales y morales, la radio ocupa un lugar intermedio entre el polo de la "realidad" y lo "serio" y el opuesto, lo que refleja un equilibrio más o menos equitativo entre información y entretenimiento. Con respecto a las relaciones sociales, su definición ha cambiado a lo largo del tiempo, conforme ha ido siendo cada vez menos un medio de comunicación de masas y se ha convertido cada ve más en múltiples canales con menor organización. Unida al teléfono, se ha vuelto cada vez más interactiva y tiene posibilidades de operar y opera en todos los niveles de la organización social, desde el contacto entre grupos hasta el internacional. Considerada en función de los criterios de su imagen organizativa, la radio parece caracterizarse predominantemente por ser un medio de distribución de "baja tecnología", sin misterio y carente de auténtica definición profesional. > McQUAIL, Denis, Introducción a la teoría de la comunicación de masas, Paidós Comunicación, Barcelona, 1983

La televisión

La televisión comparte algunas de estas características definitorias, pero es taxativamente distinta en varios aspectos. En cuanto al uso, sigue siendo un recurso más bien familiar que individual. En cuanto al uso, sigue siendo un recurso más bien familiar que individual, y sigue estando muy constreñida en el espacio y el tiempo. También en este caso la situación cambia rápidamente debido a la difusión de los videos y el aumento del número de televisores por familia. Políticamente, la televisión es muy sensible, está muy próxima a los centros de poder estatal y social y es objeto de control y regulación. No existe virtualmente noticia de que la televisión se haya utilizado para la acción o resistencia política de manera que debe ser el medio de comunicación menos revolucionario de la historia. La estrecha supervisión ha dejado su huella en la definición de la televisión con respecto a los valores culturales y morales.

Al igual que la radio, ocupa una posición intermedia atraída en dos direcciones: hacia lo real y lo serio por algunas de sus propiedades intrínsecas y por el objetivo social asignado, pero también atraída en la dirección contraria por las distintas demandas de sus públicos y por buena parte de la cultura que ha entresacado del cine, el teatro, el espectáculo, las novelas, el mundo de la música popular y la industria del deporte. En general no se reconoce que en lazos fuertes o profundos con su audiencia, si bien se da una gran proyección e identificación con estrellas y personalidades concretas. En cuanto a su localización social, es menos localizada y más internacional que la radio, pero más nacional que el cine. Organizativamente, retiene una imagen de "alta tecnología", que probablemente perdurará hasta que la televisión hecha en casa sea tan habitual como películas caseras. Es difícil localizar su "prioridad organizativa", puesto que el mensaje, la producción y la distribución parecen reclamar igual importancia. McQUAIL, Denis, Introducción a la teoría de la comunicación de masas, Paidós Comunicación, Barcelona, 1983


Tanto la radio como la televisión representan parte de la historia reciente de los MCS. En ambos casos surgen como aplicaciones de tecnologías ya existentes: el teléfono, el telégrafo, la fotografía y las grabaciones sonoras. Aunque, naturalmente existen numerosas diferencias entre la radio y la TV, su origen permite, en este caso, analizarlas de modo conjunto.

La radio fue, en sus orígenes, una tecnología e busca de una utilización práctica más que un invento a partir de una necesidad. Y esta sea tal vez la diferencia más importante entre la radio-teledifusión y otras tecnologías de la comunicación desde el punto de vista histórico: fueron pensadas y diseñadas como sistemas de transmisión en abstracto sin reparar en la naturaleza de su contenido. En otras palabras, la radio fue primero una tecnología y sólo tiempo después se configuró como un servicio. La televisión fue, inicialmente un juguete, una novedad, una curiosidad, sin advertir el importante papel que desempeñaría más adelante.

Pero quizá la principal innovación formal común a la radio y a la televisión haya sido la descripción y presentación en directo de los acontecimientos mientras estos ocurren. Esto marca una diferencia fundamental entre los medios audiovisuales y los gráficos: mientras que los primeros enfatizan la inmediatez, los segundos predisponen a la evaluación y al análisis.

Otro elemento común para la radiotelevisión es el alto grado de regulación que las autoridades han establecido sobre éstos, lo cual ha sido principalmente a causa de necesidades técnicas (limitaciones del espectro radioeléctrico, superposición de frecuencias).

Categorías para el análisis de los medios de comunicación masivos

Para analizar las características básicas de los MCS, no nos basta con considerar si tiene imágenes o no. Hay toda una serie de variables que deberían ser consideradas, estas son:

Forma de distribución y recepción

Se refiere al tipo de experiencia que suponen para el receptor del mensaje. Debe considerarse si se trata de contenidos especializados o si se ofrece un abanico más variado de opciones. También debe tenerse en cuenta si la atención es individual o colectiva, si la oferta está o no está dirigida y organizada o si el uso o el mismo contenido esta restringido por limitaciones de tiempo y lugar.

Dimensión política

Marcaría las tendencias globales a la autoridad exterior a limitar y controlar el medio.

Valores culturales y sociales

Este debe ser considerado en dimensiones contrapuestas: 1. Fantasía vs. Realidad 2. Moralidad vs. Amorailidad 3. "Seriedad" vs. Diversión/entretenimiento 4. Arte vs. No Arte (contenidos comerciales)

Relaciones sociales

Cada medio de comunicación parece favorecer determinadas relaciones sociales a saber: 1. Los medios tienden a ser individuales o sociales 2. Nivel de participación o de adhesión en el receptor 3. Nivel que el medio ocupa dentro de la sociedad

Organización

Se refiere al peso particular de cada medio considerando si se le da prioridad al mensaje a la producción o a la tecnología.

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